Sólo
se ha conservado la base del pilón de un templo de Ramsés III. Está
orientado, convencionalmente, hacia el Nilo, y debe ser parte de una
estructura mucho menor que se alzó después. El templo posterior
refleja la influencia de su predecesor mediante el alineamiento de una
puerta en su primer patio con la que está entre los dos macizos del pilón
primitivo. Ello forma un complejo con un pequeño pórtico que da al sur
y, justo en la parte meridional de la puerta, con la casa del
nacimiento, en ángulos rectos con el templo principal. El templo es el
que mejor se conserva de Egipto, y constituye un verdadero arquetipo.
Las inscripciones en las paredes, escritas en franjas horizontales en
las zonas externas, proporcionan numerosos detalles sobre la construcción.
Se empezó la obra el año 237 con Ptolomeo III Evergetes I. La parte
interior estaba terminada el año 212 (con Ptolomeo IV Filopátor) y fue
decorada hacia el año 142 (Ptolomeo VIII Evergetes II). La sala hipóstila
exterior se construyó por separado, quedando completa el año 124 (con
el mismo Ptolomeo VIII Evergetes II). Su decoración y la de otras
partes exteriores estaba terminada el año 57. La obra se continuó, por
lo general, con independencia de la situación política; pero quedó
suspendida durante más de veinte años a causa de los disturbios que
estallaron en el Alto Egipto bajo el reinado de Ptolomeo IV y Ptolomeo V
Epifanes.
Una
característica sorprendente de la parte inferior del templo es la sutil
explotación de la luz o de la sombra. Algunas estancias son
completamente oscuras, mientras que en otros puntos de templo, la luz
llega a través de las aberturas que existen entre las columnas, por las
rendijas del techo o en el ángulo que forman el techo y el muro.
Progresivamente se va de la luz a la sombra, recibiendo el santuario la
iluminación sólo desde el eje. El efecto de todo ello debió de ser
incomparablemente más intenso cuando los relieves conservaban sus
colores originales.
La naos (celda interior) monolítica de sienita muy pulida del
santuario puede haber contenido una capillita de madera con la imagen cúltica
del dios, probablemente de unos 60 cm. de altura y tallada a su vez en
madera y recubierta de oro y piedras semi preciosas. Es el objeto más
antiguo del templo, de tiempos de Nectanebo II.
Las
zonas exteriores de la casa del nacimiento están muy deterioradas; pero
el santuario y el ambulatorio se conservan bien. En la parte sur del
ambulatorio los relieves se encuentran al abrigo del predominante viento
del norte. Algunos hasta conservan su colorido, dando una idea del
efecto que debían de producir las amplias gamas de tonalidades que se
emplearon en aquella época.
Como
ocurrió con otros templos tardíos, el de Edfu perdió los muebles y el
equipamiento que poseía cuando quedó fuera de uso. Por ello, podemos
considerarnos afortunados de poder contemplar la pareja de estatuas
colosales de halcones que flanquean la entrada, así como el que estaba
en la puerta de la sala hipóstila. Un grupo de muchachos desnudos, de
dimensiones superiores al tamaño natural –referido probablemente al
joven dios Ihy o Harsomtus-, que ahora yace en e patio, debió también
formar parte de la monumental decoración del templo, aliviado la
austera apariencia que ahora ofrece.
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