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EL VALLE DE LOS MONOS© Un ejemplo de topografía sagrada en el Antiguo Egipto[1].
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Por Teresa Bedman. |
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Cuando
hoy paseamos por las magníficas necrópolis de Guiza, Sakara,
o las tan conocidas del Valle de
los Reyes o de las Reinas,
tendemos a pasar por alto, que la ubicación de cada una de ellas,
corresponde a un plan perfectamente concebido y diseñado bajo las
premisas de un augurio mágico. El
presente artículo trata de demostrar que, la ubicación las tumbas
reales en la necrópolis del Valle
Occidental de Tebas, también conocido como uadi
el Gurub o Valle de los Monos[2],
por parte de los soberanos de la dinastía XVIII, concretamente Thutmosis
IV, Amen-Hotep III y
sucesores, no fue algo aleatorio, sino que tal decisión se correspondía
con un programa magníficamente trazado y en consonancia con las
nuevas corrientes solares en boga en el tiempo de aquellos reyes. Son
muchos los casos que, a lo largo de toda la geografía egipcia, nos
hablan de la íntima conexión de un accidente topográfico con la
ubicación posterior de un santuario o una necrópolis. Un ejemplo lo
constituye el esperón rocoso en el que se esculpió la Gran
Esfinge de Guiza, el cual quizás fuera toscamente modelado por la
acción de los vientos[3],
dando a la roca un aspecto de animal vigilante. Es posible que, en esta
señal natural vieran los sacerdotes del Imperio Antiguo la conexión
perfecta para levantar en esta zona los complejos funerarios de sus
faraones. Otro ejemplo de esta naturaleza se localiza en las remotas tierras de Sudán. Allí, en un lateral del inmenso peñón de Guebel Barkal el Dr. T. Kendall[4] identificó en un saliente natural de la piedra, una imagen que recuerda a una cobra erguida. Ante esta visión, los antiguos sacerdotes
consagraron dicho emplazamiento e identificaron este accidente topográfico
como una señal divina que
mostraba el lugar de donde había surgido Amon
de Napata; por tales razones construyeron
en este punto un magnífico santuario[5].
Una muestra más, la encontramos
en el templo de Ramsés II en Abu Simbel, cuya
ubicación y orientación debía coincidir con el reforzamiento de la
vitalidad del faraón y paralelamente a la renovación del año y la
prosperidad del país[6].
De igual modo, la utilización de los puntos cardinales de la isla de Filae
y su situación con la isla de Bigueh permitieron a los
sacerdotes de la
Baja época la puesta en escena más grandiosas donde representar
el mito de Isis y Osiris[7],
dando paso a la construcción de un templo en
cada lugar donde la diosa Isis había tenido una contracción
de su inminente parto. Pero
cuando nos acercamos a la zona tebana, estos ejemplos se multiplican. En
efecto, la más clara muestra la tenemos en la propia ubicación de su
necrópolis. Enfrente de lo que fue la gran urbe de Tebas,
en la otra orilla del río, en la zona oeste, considerada por los
antiguos egipcios como el lugar del sol poniente, y alejada de la zona
de la inundación y cultivo, se extiende una cadena montañosa
con numerosos valles aislados. El punto más alto de este conjunto montañoso
es una pirámide natural que recordaba a las antiguas construcciones
sagradas de las primeras dinastías. La pirámide, considerada desde
siempre como una escalera hacia el cielo y a sus dioses, fue sin duda
tomada por los sacerdotes del Imperio Nuevo, como un símbolo y una señal
divina. De ahí que aconsejasen la ubicación de la necrópolis real en
tan sagrado lugar. Toda esta cadena montañosa estaba dedicada a la
diosa Hat-Hor ya que ella era
la “Soberana
de Occidente”. Pero la pirámide o el Qurn, como se denomina en
la actualidad, estaba consagrado en exclusividad a la diosa Meret-seger,
“la que ama el silencio”.[8] En
otro valle contiguo a este, hoy conocido como Valle
de las Reinas, encontramos otro ejemplo similar de topografía
sagrada que está íntimamente relacionado con la diosa Hat-Hor.
En este valle, sólo fueron enterradas aquellas reinas que tuvieron
hijos con derecho a ocupar el trono de las Dos
Tierras, y príncipes, cuyo título final hubiera sido el de
rey, pero que fallecieron durante su infancia. Cuando
se pasea por este árido valle hay que plantearse qué impulsó a los
sacerdotes del Imperio Nuevo para depositar en tan remoto lugar por toda
la eternidad, los cuerpos de las amadas Esposas
Reales. La caliza de las entrañas de este uadi es de tan mala
calidad, que muchas de las tumbas que allí han sido localizadas, se
sabe fueron abandonadas nada más comenzar su excavación debido al
peligro de derrumbamientos. Por lo tanto, debió existir otra razón más
poderosa para realizar un esfuerzo adicional y seguir trabajando en
dicho lugar. Desde
la antigüedad, la zona había estado vinculada a la diosa Hat-Hor. En
la mitología egipcia, esta divinidad encarnaba a la madre celeste, que
bajo la forma de una gran vaca acogía a los difuntos y les protegía
antes de engendrarlos de nuevo para la vida eterna[9]. Literalmente su nombre
significa “La
morada de Horus”[10], y en su
personalidad se resumen todas las cualidades que las diosas, tenían
atribuidas. Así pues, era considerada también, una divinidad de origen
solar cuyo cuerpo era recorrido por el sol. Ahora
bien, las Grandes
Esposas Reales o Esposas
Reales, encarnaban en sus personas
la esencia de todas las diosas. Era Isis
y Hat-Hor al mismo tiempo[11]
y por lo tanto los hijos varones que nacieran de su vientre, serían los
nuevos Horus sobre la tierra.
De ahí, y basándonos en la propia mitología egipcia, que los cuerpos
de estas Esposas
Reales fuesen depositados con tanto cuidado y esmero en las
entrañas de esta montaña que estaba consagrada a Hat-Hor,
y de ahí que los
hijos, los que de vivir hubieran sido los futuros Horus,
fuesen también distinguidos a ser enterrados en esa necrópolis símbolo del seno de su madre divina, la
diosa vaca. Toda
esta vinculación mágica del Valle
de las Reinas a la diosa Hat-Hor
y a los alumbramientos divinos estaba en conexión con la topografía
del propio valle. En la parte más íntima de la misma se encuentra la
llamada Gruta
Sagrada[12].
En esta formación natural, cuando las tormentas sacuden la alta
zona montañosa se deposita
el agua de la lluvia dando lugar a un lago. La salida natural de este
agua es a través del valle, en forma de cascada. Este fenómeno no era
algo habitual, de ahí que los antiguos egipcios viesen en él una
manifestación divina identificando simbólicamente las aguas de las tormentas que se escapaban del seno de la
montaña, con las aguas del nacimiento en el momento del parto. Es
muy posible que todos los templos de Millones
de Años que se encuentran en el límite de la zona fértil y la
zona montañosa, estuviesen también vinculados a este concepto de
resurrección mágica a través de Hat-Hor.
De todos ellos tan sólo hay dos en los que se puede probar de algún
modo esta íntima conexión. Se trata de los templos funerarios de
Amen-Hotep III y del
arquitecto de éste último, Amen-Hotep,
hijo de Hapu. Si se
traza una línea imaginaria desde
el eje longitudinal de ambas construcciones, nos daríamos cuenta que
ambos están orientados en relación
a la Gruta Sagrada. Una vez más, el gran arquitecto de Amen-Hotep
III puso sumo cuidado para asegurarse la resurrección eterna de su
señor. Pero
todos estos símbolos de la necrópolis tebana que se han ido
describiendo forman, a su
vez, parte de un conjunto mágico más amplio.
Cuando se contempla la totalidad de la necrópolis desde la
ciudad actual de Luxor, se puede observar con sorpresa lo que los antiguos egipcios
comprendieron hace más de 3000 años: que la forma de todo el conjunto
montañoso tebano se asemeja a un gigantesco
Y
si este gran ajet
natural, identificado
en la zona tebana como el
sol poniente, servía como puerta de entrada al mundo de Osiris,
en otra zona de Egipto,
concretamente en la zona hoy conocida como El
Amarna, ciudad que en
la antigüedad llevó el nombre de
Ajet-Aton, “Horizonte de Aton”
y que fue mandada construir por hereje Aj-en-Aton,
otro ajet,
pero esta vez orientado al sol naciente, fue el lugar escogido por
el rey y toda su corte para la construcción de sus moradas de eternidad[14]. Con
todos estos paralelos podemos llegar a la conclusión sin caer en el
error, de que existe una intima relación
entre lugares sagrados, bien sean santuarios o necrópolis, y la
topografía del lugar donde se encuentran. El
precursor de las creencias solares que adoptarían los miembros de la
casa real durante la dinastía XVIII, fue sin duda Thutmosis
IV. Amen-Hotep III, su
hijo, educado en esta tradición solar, mantuvo un duro pulso entre la
implantación de sus nueva creencias y el poderoso culto de Amon.
Aunque será el hijo de este último, Amen-Hotep
IV, más tarde Aj-en-Aton,
quien impondría el culto solar por la fuerza, dando paso a diecisiete años
de terror, donde se intentó que la nueva doctrina ganase adeptos[15].
Finalmente, esta locura solar finalizó con la muerte del rey, y sus
sucesores volvieron a restablecer los antiguos ritos. Thutmosis IV
era un rey del sol[16]. No en vano, el propio Ra-Hor-Ajty[17]
lo había designado para ser el futuro soberano de las Dos Tierras según se
recoge en la llamada Estela
del sueño.[18]
Ser soberano del Alto y Bajo Egipto le vinculaba directamente al poderoso clero
tebano, aunque se mantuvo fiel, en la medida de lo que pudo a sus
creencias solares aprendidas en el templo de Heliópolis.
Su corto reinado[19], fue un pulso entre las
dos esferas religiosas. Complació a los sacerdotes de Amon
agrandando su templo de Karnak,
pero embelleció el mismo donándoles el símbolo solar por excelencia:
un obelisco
que honraba la memoria de su
antecesor Thutmosis III[20].
Otra indicación de la influencia solar del soberano, fue en la emisión
de un gran escarabeo en el que se hablaba de Aton
“como un dios de las batallas
que hace al faraón poderoso en sus dominios y protege a todos sus súbditos
bajo el imperio del disco solar”[21]. Esta era la primera
vez que se mencionaba al
sol bajo un aspecto nuevo y universal. Por
otro lado, las creencias solares no eran nuevas en Egipto,
había toda una tradición heliopolitana que arrancaba de las primeras
dinastías. Pero donde sin duda Thutmosis
IV conmocionó a todo
el clero de Amon fue en la elección de la ubicación de su futura
tumba. ¿Por qué el monarca decidió no enterrarse en el Valle
de los Reyes? ¿Por qué los sacerdotes del rey designaron un valle
contiguo a este para hacerlo? Ante
la primera cuestión, parece que está claro que el soberano quiso
romper con la tradición impuesta por el clero de Amon.
Esto puede indicarnos, un principio de alejamiento entre ambos poderes.
Por un lado, son escasos los monumentos de este faraón y los pocos que
construyó en Karnak fueron
derribados para la construcción del III pilono. Frente a la segunda pregunta, actualmente está admitido, que el comienzo de la construcción de la tumba que hoy conocemos como WV 22, en el Valle de los Monos o uadi el-Gurud, fue obra de Thutmosis IV[22], aunque esta tumba fuese recuperada y terminada por su hijo y sucesor Amen-Hotep III. Creemos
que, la ubicación de la
tumba de Thutmosis
IV y sus descendientes, los reyes Amen-Hotep
III[23],
Amen-Hotep IV[24],
Se-Menej-Ka-Ra (?)[25],
y Tut-anj-Amon (?)[26],
en este llamado Valle de los Monos, fue
debida única y exclusivamente a que en el farallón por donde se cierra
el valle, se encuentra esculpido de una forma natural, la imagen que
evoca a un enorme halcón
con el disco solar sobre la cabeza , imagen del dios Ra-Hor-Ajty.
Esta efigie divina se complementa con otro masivo rocoso con la
evidente forma de
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Es, pues, muy
posible que, en esta simbiosis de la montaña con el sol, viesen los
sacerdotes de Thutmosis
IV, partidarios de las tradiciones solares, la señal para que este
lugar fuese designado como morada de eternidad de tan singular soberano
y de sus descendientes. Es, pues, muy
posible que, en esta simbiosis de la montaña con el sol, viesen los
sacerdotes de Thutmosis
IV, partidarios de las tradiciones solares, la señal para que este
lugar fuese designado como morada de eternidad de tan singular soberano
y de sus descendientes. A la inesperada muerte de Thutmosis IV, dado que el heredero y sucesor era aún muy niño
para poder decidir, los
sacerdotes de Amon
determinaron la construcción rápida de una tumba en el Valle
de los Reyes, para ser utilizada como enterramiento de este
soberano. De este modo se volvería a la sagrada tradición. Y, de este
modo, el cuerpo momificado de Thutmosis IV fue depositado en la tumba hoy numerada KV
43 del Valle de los Reyes. La
gran sorpresa de los sacerdotes de Amon
fue comprobar que su hijo, Amen-Hotep
III había heredado el gusto por la tradición solar que ya
caracterizara a su padre, como demostró a lo largo de su reinado. En un
desafío total al poderoso clero de Amon,
el nuevo rey, decidió continuar con los trabajos que
comenzados en la WV 22
para hacer suya la tumba.
En cuanto a la orientación de la misma, observamos que, si trazamos una
línea recta desde la tumba hasta el farallón, coincide exactamente con
la imagen pétrea de Ra-Hor-Ajty, bajo cuya protección parece encontrarse el monumento
funerario del monarca. De
otro lado, tenemos que las otras tumbas que se encuentran también en
este valle han sido atribuidas a este mismo clan familiar. Así pues, la
tumba WV 25 es con toda certeza la tumba
de Amen-Hotep IV[28]. Los
trabajos en esta tumba debieron comenzar no antes de su
año 3[29] y abandonados en las
inmediaciones de su año 6, pues se sabe que en este año el rey hereje,
cambia su nombre por el de Aj-en-Atón
y abandona Tebas para
trasladarse a Amarna,
comenzando entonces la construcción de otra tumba, la segunda, en su
nueva ciudad. La excavación en este singular valle de su primera tumba,
nos obliga, pues, a admitir
que hubo corregencia entre padre e hijo[30]. Otra
de las incógnitas de este valle es la tumba WV
24. Creemos que esta tumba pudiera ser la de Se-Menej-Ka-Ra, aunque no hay base para demostrarlo[31].
Se-Menej-Ka-Ra
es otro de los oscuros personajes del final de la dinastía XVIII.
Según todos los indicios nació en Malkata[32],
hijo de Amen-Hotep III y una esposa secundaria. Se sabe que estuvo en Amarna
y puede que iniciara una
corregencia con Aj-en-Atón[33].
Hay algunos autores que opinan que al final del reinado de Aj-en-Atón,
Se-Menej-Ka-Ra intentó congraciarse con el clero de Amon
volviendo a las antiguas tradiciones. Si esto fuese así estaría
justificado el comienzo de su tumba en el Valle
de los Monos, pues de este modo reivindicaba su legítimo
derecho como hijo y sucesor de su padre Amen-Hotep
III[34].
De otro lado, según todas
las evidencia parece que tuvo un reinado corto, no
más de tres años[35].
También se sabe que se hizo construir su templo funerario en Tebas[36].
Su prematuro fallecimiento obligó a preparar una tumba rápida. Y esta
se realizó en el Valle de los
Reyes[37].
Sin duda fue enterrado con todos los honores a los que tenía
derecho por ser quien era, pero sufrió la más terrible de las
crueldades: se le negó el nombre para
así caer en el olvido por toda la eternidad[38]. Con
la tumba del faraón Ay, la WV
23, sucede algo parecido. Está admitido que esta tumba es la
primera que se construye para Tut-anj-Amon[39].
La elección de este lugar para ubicar su morada de eternidad, debió
tener como fundamento reivindicar su condición de hijo y heredero del
gran Amen-Hotep III[40].
Cuando ocurrió su inesperada muerte, la tumba no estaba terminada, por
lo que hubo que preparar precipitadamente otra durante los setenta días
previos al funeral. Para
congraciarse con el clero de Amon,
Ay debió acceder, incluso aconsejaría el enterramiento del joven Tut-anj-Amon
en el Valle de los Reyes[41]
para demostrar que la locura solar de su sobrino Aj-en-Atón había muerto con él. Además,
si uno compara ambas tumbas, WV
23 y KV
62 queda patente que, mientras que la primera por dimensiones y
planta estaba destinada a albergar a un rey[42],
la segunda es de una capacidad tan reducida que los sacerdotes tuvieron
que amontonar su ajuar funerario como pudieron tal y como se mostró
cuando lo encontró Howard Carter. Otro
detalle de esta tumba WV 23
es la decoración de sus paredes. Mientras que en la pared Este, está
decorada con el libro de las horas nocturnas, la pared Sur hay una
típica representación de Ay
cazando en los marjales[43].
Esta clase de motivo decorativo se ha localizado en tumbas de nobles,
nunca en tumbas reales. Por
otro lado, también existen suficientes
evidencias para concluir que se llevó a cabo una
damnatio memoriae a
Ay y
su esposa Tiyi pues sus nombres y sus rostros están salvajemente mutilados. ¿Por qué Ay decidiría descansar por toda la eternidad en este valle que tenia tanta implicación solar si se sabe que, tras su vuelta de Amarna, trató de congraciarse con el clero de Amon?. Bajo una visión romántica cabe pensar que frente a la idea de la muerte el ser humano se vuelve hacia sus verdaderas creencias. ¿Tendría finalmente creencias solares Ay? Hay
que admitir que. Ay fue el
oscuro personaje que movió los hilos de la política de Egipto durante 30 ó 35 años. Siempre ambicionó ser soberano de
las Dos
Tierras. Finalmente lo consiguió. Aunque su victoria fue
efímera, pues no hay fecha más alta para su reinado que el año cuatro[44].
No hay indicios para pensar que durante este tiempo se comenzara la
construcción de una tumba en el vecino Valle
de los Reyes. Un
testigo de excepción de todo este entramado político llevado a cabo
por el anciano sacerdote de Min,
durante los reinados de Amen-Hotep
III, Aj-en-Atón y Tut-anj-Amon había sido Hor-em-heb.
A la muerte de Ay[45],
Hor-em-heb se levantó como la mano fuerte y poderosa que
necesitaba
Egipto
para que saliera del
oscurantismo al que el país parecía había sido abocado. Por ellos es
posible que, el futuro monarca, apoyado seguramente por el clero de Amon,
no consintiera que el instigador y causante de tanto dolor y sufrimiento
producidos al pueblo de
Egipto fuese depositado para descansar por toda la eternidad en la
sagrada necrópolis del Valle de
los Reyes. Y Ay fue enterrado en el Valle de los Monos. Y
su recuerdo y memoria perseguidos
por toda la eternidad como justo castigo. El Valle de los Monos, nunca más fue utilizado…. [1] Con el presente trabajo quiero agradecer a Dña. Carolina Balderas, a D. Francisco Martín Valentín, a Dña. Begoña del Casal, a D. Saúl Pérez-Juana sus valiosos comentarios que me llevaron poder llegar a estas conclusiones. Sin olvidar a la Dra. Almudena Burillo que con suma paciencia me ayudó a tomar las fotos insertas en el artículo. [2] Así denominado porque en el invierno de 1816 Belzoni descubre en este valle contiguo al de los Reyes, una tumba (más tarde se sabría que era de la Ay) violada ya en la antigüedad, cuyas paredes, las de la cámara del sarcófago, presentaba una decoración compuesta por babuinos, en árabe gurud, de ahí que el valle fuese denominado uadi el-Gurud o de los monos. [3] Siliotti, A: Guía de las Pirámides de Egipto. Barcelona, 1998, pág.64. [4] Del Museo de Boston. [5] Desroches Noblecourt,C : Las ruinas de Nubia, Barcelona, 1997, pág, 355. [6] Ibidem, 336. [7] Ibidem, 336. [8] Reeves, N y Wilkinson, R: Todo sobre el Valle de los Reyes, Barcelona, 1998, pág.17; Petrie, W.M.F: La religión de los antiguos egipcios. Barcelona, 1998, 40. [9] Franco, I.: Pequeño diccionario de mitología egipcia. Barcelona, 1994, pag, 55. [10] Franco,I. Op.cit, 1994, 55-56. [11]
Petrie, W.M.F. Op. cit, 1998, 72 [12] Franco, I. Op. cit, 1994, 50-51. [13] Reeves,N y Wilkinson,R; op, cit, 1998, 17 [14] Aldred, C. Akhenaton, Faraón de Egipto. Madrid, 1989, pág,40; Kemp,B.J: El Antiguo Egipto. Anatomía de una civilización. Barcelona, 1992, pág 331-402; Clayton, P.A.: Crónica de los faraones. Barcelona, 1996, pág 125; Badawy,A.: Le symbolisme del l’Architecture de Amarna.Sep. hypothéses de travail en l’Égyptologie. Axes Prioritaires de recherches. Vol. II. Pág 188-194. París 1982; Aldred, C. JEA 1976, 184.. [15] Martín Valentín, F. El reinado de Aj-en-Atón y las postrimerías de la dinastía XVIII (en prensa). [16]
Martín Valentín, F. Amen-Hotep
III. El esplendor de Egipto. Madrid, 1998, 41. [17] Assmann, J. Egyptian solar religion in the New Kingdon. Re, Amun and the crisis of polytheism. Londres, 1995, 16-101. [18] Aldred, C. Op.Cit, 1989, 153; Martín Valentín, F. Op.cit, 1998, 44. [19] La autora es partidaria de la tesis del reinado corto, entre 8 ó 9 años. [20] Este obelisco actualmente se encuentra en la plaza de San Juan de Letrán en Roma. [21]
Aldred, C. Op.Cit, 1989, 154. [22]
Reeves, N y Wilkinson, R. Op. Cit. 1998, 105 [23]
WV 22. [24]
WV 25. [25]
WV 24. [26] WV 23. [27]
Véase al respecto la representación criptografica del nombre de
coronación de Ramsés II sobre la puerta de entrada del Gran Espeos
de Abu Simbel. Porter
y Moss:Topographical
Bibliography of Ancient Egyptian Hierpglyphic Texts, Reliefs and
Paintings, VII Nubia, the Deserts and outside Egypt. Oxford,
1975. [28]
Reeves, N y Wilkinson, R.H. Op. cit,
1998, 116-117. [29] Se sabe que el año 3 a 6 se están fabricando objetos funerarios con el nombre de Amen-Hotep IV. Algunos de estos objetos fueron encontrados por Howard Carter en la tumba de Tut-anj-Amón. Ver Reeves,N y Wilkinson,R. 1998, 116 [30] Martín Valentín. F. Op.cit, 1998,167-193; Vandersleyen, C. L’Egypte et la vallée du Nil. Tome 2. De la fin de l’Ancien Empire à la fin du Nouvel Empire. París, 1995, 402-407. [31]
La autora de este artículo considera que Amen-Hotep IV/Aj-en-Atón,
Se-Menej-Ka-Ra y Tut-anj-Amon, son hijos de Amen-Hotep III. Aj-en-Atón
y Tut-anj-Amon serian hijos de Amen-Hotep III y la reina Tiyi,
mientras que Se-Menej-Ka-Ra solo lo seria de padre. Ver también,
Desroches-Noblecourt, C.
Tutankhamen. Londres,
1963, 133. [32]
Desroches-Noblecourt, C. Op. Cit, 1963, 133 [33] Redford, D.B. Akhenaten. The Heretic King. El Cairo, 1989, 205. [34] Está generalmente admitido que la momia que apareció en la KV 55, pertenece a Se-Menej-Ka-Ra. Ver también Reeves, N y Wilkinson, R.H. Op. cit, 1998, 117-121. [35]
Un grafito encontrado en la tumba TT 139 de Pa- Iry, nos habla del año
3 de este rey. Ver tambien, Urk.
IV, 2024, 771; Martín Valentín, F. Aj-en-Atón (en prensa); Vandersleyen,
C. Op. cit. París, 1998, 451. [36]
Aldred, C. Op.cit. 1989, 309. [37] KV 55. Es a mi juicio otra de las pruebas para pensar que sí llegó a ostentar el título de rey del Alto y Bajo Egipto. [38] El sarcófago donde fue depositado su cuerpo, había sido realizado para albergar a una mujer. De ahí que al principio de su descubrimiento se pensase que era el cuerpo de la reina Tiyi. [39] Aldred, es de la opinión que esta tumba hubiera podido ser construida para el príncipe Thutmosis, como primogénito y legitimo heredero de Amen-Hotep III, que a su muerte, la tumba sería heredada por Amen-Hotep IV, Se-Menj-Ka-Ra, Tut-anj-Amon y finalmente pasó a Ay. Aldred,C. Op.cit. 1998, 307-308. No estamos de acuerdo con la posición de Aldred, pues creemos que el príncipe Thutmosis debió ser enterrado en Sakara o incluso en la propia tumba de su padre Amen-Hotep III. Su momia se cree que pudiera ser la que apareció junto a otras en la tumba KV 35. Ver también, Partridge, R.B. Faces of Pharaohs. Royal Mummies and coffins from Ancient Thebes. Londres, 1994, 85. Para ver más sobre el príncipe Thutmosis, Martín Valentín, F. Op. cit, 1998, 73-79, 175-177. [40] La autora del presente artículo es partidaria de ver en Tut-anj-Amon a un hijo tardío de Amen-Hotep III y Tiyi. Ver también, Desroches-Noblecourt, C. Op. cit, 1963, 133, Martín Velentín, F. Op. cit, 1998, 76 [41] KV 62.[42] El estilo de esta tumba se enmarca en una construcción tipo de las que se construyen durante toda la dinastía XVIII. [43]
Porter, B y Moss, R. Topographical
Bibliography of Ancient Egyptian Hieroglyphic Texts, Reliefs, and
Paintings. I. The Theban Necropolis. Part 2. Royal
Tombs and Smaller cemeteries. Oxford, 1973, 591. [44] Vandersleyen, C. Op. cit. París, 1995, 663. [45] Sobre la descendencia de Ay ver Bedman, T. Nefertary Merit-en-Mut. Por la que brilla el sol. Madrid, 1999, 83-100.
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