THUTMOSIS III

   1479-1425 a.C.

La tumba de Thutmosis III está situada en una estrecha garganta en el fondo del Valle de los Reyes, y un verdadero pliegue de la pared rocosa forma el flanco del uadi principal: hay que subir por una pequeña escalera de metal para llegar a la entrada de la tumba, que está a unos treinta metros sobre el nivel del suelo. La tumba del gran faraón, que subió oficialmente al trono cuando era bastante joven, al morir Thutmosis II, pero no pudo asumir el poder hasta que murió Hatshepsut, la hermana de su padre (que al principio se encargó de la regencia y más adelante consiguió hacerse entronizar), la descubrió en 1898 Víctor Loret, a la sazón director del Servicio de Antigüedades. Gobernante excepcional al que, junto con Ramsés II, se considera uno de los más grandes faraones de Egipto, Thutmosis III, además de ser un magnífico estratega que dirigió gloriosas campañas militares en el Oriente, consolidando un inmenso imperio, fue un innovador en el campo de la religión, pues supo recuperar la tradición de los antiguos cultos de Heliópolis. Fue durante su reinado cuando el Valle de los Reyes pasó definitivamente a ser una necrópolis real. La tumba, pese a su aposición que la hacía casi inaccesible, no se libro del saqueo por parte de los  ladrones de las necrópolis y cuando Loret la encontró la habían despojado de grandes tesoros artísticos, pero conservaba parte de su mobiliario funerario. 

La tumba empieza con una doble serie de escalones y un corredor. El segundo corredor lleva a un pozo cuadrangular que a su vez termina en un vestíbulo de dos columnas, que forma un ángulo de 90º con el eje el corredor y está decorado con reproducciones de las 765 divinidades que generan diariamente el sol. Aún se discute en torno al propósito del pozo, estructura que se encuentra en muchas tumbas reales, si bien no en todas, pero es muy probable que los pozos tuvieran, 

sobre todo, un significado ritual como evocación de la caverna de Sokaris, deidad funeraria muy antigua que protegía al rey difunto, y es posible que también cumpliera la función práctica  de proteger físicamente la sala del sarcófago, tanto de las profanaciones como de las inundaciones causadas por lluvias torrenciales. Desde el vestíbulo unos cuantos escalones llevan a la cámara funeraria, que tiene forma de óvalo con dos columnas en el centro y cuatro anexos laterales que se abren a los lados orienta y occidental.

La espaciosa cámara funeraria, que contiene un maravilloso sarcófago de cuarcita roja en la cual aparece labrada la imagen de la diosa Nut, fue concebida como enorme papiro ornamental que contenía los textos completos del Amduat como si estuvieran escritos sobre papiro, a la vez que en las columnas hay pasajes sacados de la Letanía de Ra. Al hablar del Amduat (palabra que significa “lo que hay en el Más Allá”), hoy nos referimos a una colección de textos mágicos y religiosos, llamada por los antiguos egipcios Libro de la cámara oculta,

  que estaba subdividida en doce partes que correspondían a las doce horas de la noche y trataban de la geografía sagrada del Otro Mundo y al recorrido nocturno del sol.

El Amduat es el más antiguo de todos los textos transcritos en las paredes de las tumbas del Valle de los Reyes. La momia de Thutmosis III fue encontrada en 1881 dentro de la tumba nº 320 de Deir-el-Bahari.