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LA TUMBA DE AMÓN-HER-JEPSHEF La tumba de Amón-her-jepshef fue descubierta durante la segunda campaña de excavaciones de la Misión Arqueológica Italiana entre 1903 y 1904. Aunque también esta tumba fue saqueada a conciencia en la antigüedad, probablemente a finales de la XX dinastía, no había en ella sarcófagos ni escombros que entorpecieran el paso, a diferencia de lo ocurrido en la tumba de Ja-em-uaset, y la decoración de las paredes se encontraba en excelente estado de conservación. Debido al estilo refinado y elegante de sus bajorrelieves, a esta tumba, al igual que a la de Ja-em-uaset, se la considera una de las obras maestras del arte de la XX dinastía. Al parecer, el príncipe Amón-her-jepshef, que ostentaba el título de “Heredero del trono”, además de muchos otros, tenía unos quince años de edad cuando murió, y puede que fuera el hijo de la reina Isis. Un empinado pero corto tramo de escalones conduce al primer corredor, que a su vez lleva a la primera sala, o antecámara, donde el rey, seguido de Amón-her-jepshef portando un amplio abanico de plumas, rinde homenaje a los dioses para que éstos acojan bondadosamente a su hijo e intercede por él llevando a cabo ritos de purificación. A la izquierda aparecen representados Ptah, Imsety y Duamutef; a la derecha, Shu, Qebhsenuef y Japi; a la vez que en la pared posterior, al lado de la puerta, el rey y el príncipe saludan a las diosas Isis (a la izquierda) y Hat-Hor (a la derecha), En el lado del norte de la antecámara se abre el primer anexo lateral, sin decorar. En el umbral que separa la antecámara de la segunda sala están Isis y Neftis llevando a cabo un rito purificador , mientras el rey y sus hijos son conducidos por Horus Inmutef a la sala adyacente, la segunda, o sala del sarcófago. Esta sala, cuya forma es alargada, fue donde se encontró el sarcófago de granito rosa y sus paredes están adornadas con bajorrelieves relacionados con los capítulos 145 y 146 del Libro de los muertos.
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