Jeroglíficos en torno a Nefertity.

El busto ha sufrido otros trajines. Tras varias mudanzas que ha vivido el busto de Nefertiti en los últimos años, la escultura sufrirá un par más. En el ínter se expondrá en la muestra llamada "Jeroglíficos en torno a Nefertiti", a partir del 2 de marzo hasta el próximo 3 de agosto.

Pobre reina Nefertiti: después de 37 años mirando imperturbable al mismo espacio de oscuridad de una sala del Museo Egipcio de Berlín, el busto faraónico amaneció hoy como protagonista de una moderna exposición, superando la primera de tres mudanzas que le esperan en la capital germana.

"Jeroglíficos en torno a Nefertiti" es el título de una muestra que se abre al público en la nueva residencia temporal de la bella monarca delNilo, el "Kulturforum", donde el busto permanecerá hasta el próximo 3 de agosto, cuando será trasladado al "Altes Museum".

Allí permanecerá hasta que concluya, en 2009, la restauración del "Neues Museum" en la Isla de los Museos de Berlín, lo que permitirá al busto regresar a su domicilio original, eso si la reina no decide, por mediación de algún dios de las pirámides, desintegrarse en veinte kilos de polvo calcáreo ante semejante meneo.

El busto ya ha sufrido otros trajines: fue descubierto por un arqueólogo germano en 1912 y trasladado a Alemania. Durante la II Guerra Mundial cambió varias veces de domicilio para evitar los bombardeos y tras la contienda los aliados la llevaron de un sitió a otro, llegando a pasar Nefertiti varios años fuera de Berlín, concretamente en Fráncfort. Un año después de la guerra Egipto reclamó el busto de la reina a las fuerzas aliadas que ocupaban Alemania.

El mando aliado, tras consultar al Departamento de Estado de EEUU y al Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York (MoMA) decidió dejar el busto en Alemania para no crear un precedente "peligroso" para museos estadounidenses.

En Berlín, la última operación de mudanza de Nefertiti ha servido, en cualquier caso, para que el busto más famoso de todos los tiempos regrese con fuerza a los titulares de los periódicos, que llevan semanas ocupándose del asunto.

En cuanto al traslado que acaba de tener lugar -un recorrido de seis kilómetros en una de las noches más frías de este invierno- el director del Museo Egipcio y de la Colección de Papiros, Dietrich Wildung, explicó que se llevó a cabo "con absoluta discreción" y con las máximas medidas de seguridad. Se expondrá busto junto a más temas

EFE.-"Queríamos hacerlo evitando el espectáculo", añadió, pero no por

miedo a que Egipto aprovechara la ocasión para reclamar el busto, como sospechaban algunos periodistas en la presentación del nuevo domicilio de la reina egipcia.

Una reclamación oficial por parte de Egipto no existe, aunque sí es cierto que la prensa y algunos políticos de ese país lo hacen de vez en cuando, de forma populista, porque el asunto resulta muy efectivo para sus intereses, asegura Wildung.

En el que desde la noche del lunes es su nuevo "hotel" para los próximos cinco meses, el busto de Nefertiti "mira" hacia una "instalación de neón rojo" de un "artista" italiano que nos recuerda que "todo arte fue alguna vez contemporáneo".

En la pequeña sala, el misterio de la escritura egipcia se relaciona con otros "jeroglíficos" modernos, usados por artistas tan dispares como Durero, Piranesi, Shinkel, Klee y Warhol.

El propio busto se entiende como "jeroglífico" de una época, arquetipo de una belleza femenina perfecta desde que se presentara por primera vez al público en la Isla de los Museos en 1920, época del furor del cine mudo en el que Nefertiti se contempló como una Greta Garbo de 3.350 años de antigüedad.

El grabado de Durero "La melancolía", el óleo de Pieter Bruegel El Viejo "Los refranes holandeses", el dibujo de El Bosco titulado "El campo tiene ojos, el bosque tiene oídos" actúan en la sala de Nefertiti como contrapunto estético a los jeroglíficos egipcios.

La selección de obras del Renacimiento y el Barroco pasa por nombres como Rembrandt y Caravaggio, para llegar a los diseños de Karl Friedrich Shinkel para la ópera de Mozart "La flauta mágica", cuajados de símbolos masones, y alcanzar el siglo XX con Paul Klee, Max Ernst, Joseph Beuys y Andy Warhol.

"Se trataba de tematizar el lugar para no presentar el busto como una sensación aislada", comentó Wildung al resumir la intención de la muestra, que se completa con una segunda sala dedicada a papiros egipcios y a la historia del complejo descifrar de los jeroglíficos.

Sólo falta la piedra Rosetta -la pieza arqueológica que permitió descifrar los jeroglíficos, hallada por las tropas napoleónicas en Egipto en 1822-, un objeto que, a diferencia de la reina policromada, no abandona nunca, bajo ningún concepto, el Museo Británico en Londres.

Fuente: Terra - Mexico

http://www.terra.com.mx/ArteyCultura/articulo/155102/

Autor: EFE